Farmacia antroposófica

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Saturno en la medicina antroposófica

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Saturno es la primera esfera planetaria que el Yo atraviesa cuando comienza el proceso de una nueva encarnación.

El mito de Saturno

Saturno es representado como un anciano con larga y espesa barba blanca, con una hoz en la mano. Es el emblema del tiempo, y lo simboliza como algo muy antiguo que todo lo destruye y acaba.

Aun no siendo el primogénito  de Urano y Tellus, lugar que ocupaba Titán, Saturno accedió al trono con la condición de que no criara a hijos varones. Así , cada vez que su mujer Ops daba a luz, Saturno devoraba a sus hijos varones, dejando solo con vida a sus hijas.

Esto fue así hasta que Ops logró esconder a su hijos Júpiter, Neptuno y Plutón. Tras diferentes avatares, el primero de ellos, consiguió derrotar a su padre, quedándose con el reino del cielo. Saturno fue condenado a encarnarse como hombre.

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El símbolo de Saturno está formado por una cruz sobre una especie de guadaña u hoz.

Cualidades de Saturno

Saturno representa la forma, por lo que se expresa con rigidez y, de hecho, es el que pone los límites al Yo en el proceso de encarnación, entre lo astral y el cosmos del más allá.

Esta necesidad de estructura es imprescindible para dar forma al alma con estabilidad y seguridad, para que cumplir lo que dijo Steiner: “No se conocen procesos en el universo que se propaguen hasta el infinito”.

Saturno en el cuerpo humano

En el cuerpo humano

El esqueleto y la hematopoyesis

La corriente saturnal de encarnación forma lo más rígido, mineral y estructurante que existe en el cuerpo humano: el sistema óseo.

Esa corriente “de muerte” que trae este planeta ,se detiene en el hueso y se transforma en una corriente de vida opuesta, manifestándose en la hematopoyesis que se lleva a cabo en la médula ósea.

Se muestran así dos imágenes contrapuestas, allí donde aparece la muerte y que evoca al pasado, se muestra con todo su esplendor la vida y el futuro, la formación de la sangre. La sangre, como fluido, es un portador del Yo.

Esta corriente de vida saturnal que ha formado la sangre, también tiene su límite en el bazo, órgano encargado de destruir las células sanguíneas.

Siguiendo la ley de la correspondencia: “Como es arriba es abajo, y como es abajo es arriba”,  las fuerzas de Saturno que separaban en el macrocosmos el espacio de comienzo de la encarnación del más allá, también tienen su correspondencia en el organismo humano. Así, en el bazo se separan las regiones internas, con sus leyes de los procesos digestivos, donde imperan todavía las fuerzas exteriores.

Saturno en lo anímico

Gracias a la sangre que se forma, se mantiene la temperatura corporal constante. Esa cualidad puede conducir a la persona a la empatía.

Los procesos saturnales también ayudan a formar los límites. Estos son imprescindibles para afrontar una veradera confianza.

En el caso de que estos procesos saturnales de formación de límites se acentúen, puede aparecer miedo a todo lo desconocido. Por el contrario, en el caso de la falta de estos procesos, el individuo puede tender a fusionarse con el exterior.

Saturno en lo espiritual

La consciencia

La mineralización que trae Saturno crea la base para los recuerdos. Es necesario que los nervios se encuentren desvitalizados para que sean obejetivos a la hora de transmitir la información que nos llega desde el exterior.

De hecho Steiner los calificó de “prolongaciones del mundo exterior en nuestro interior”.

Saturno aporta la autoconsciencia. Por ello forma y destruye la sangre, vehículo del yo, forma el esqueleto como imagen del yo, y actúa en el bazo, órgano del sistema inmunitario que separa el Yo del exterior.

El individuo saturnal

El viejo gruñón

La persona con un marcado carácter saturnal aparenta más edad de la que realmente tiene y posee un porte estirado.

La persona con un marcado carácter saturnal posee en el ámbito del pensar una cierta tendencia hacia el pensamiento abstracto y profundo. Estos individuos cuentan con firmes principios y con un marcado sentimiento del cumplimiento del deber.

Son serios y profundos y emplean poco el sentido del humor. Además, presentan una tendencia al pesimismo, padeciendo de una cierta incapacidad para enfrentarse a las tareas del futuro.

Otra cualidad de las personas saturnales es su capacidad para la memoria. Los recuerdos se fijan, cristalizándose y “muriendo”. En estos individuos prepondera el pensamiento estancado sobre la voluntad que dirige al ser humano hacia el futuro.

También el sueño se ve marcado por este planeta. Así, en las personas con exceso de esta corriente, el Yo y el cuerpo astral se desprenden de manera acusada durante esta fase, y de manera polar se arraigan de manera muy intensa durante el día. Sin embargo, no poseen gran capacidad para albergarlos por un exceso de estructura, por lo que en casos extremos, se pueden producir accidentes cerebrovasculares.

En el caso de los bebés en los que existe un exceso de fuerzas saturnales, este padecerá un exceso de mineralización que se traducirá en una osificación dura y rígida con un desarrollo intelectual precoz, algo similar a lo que ocurre cuando se le administra vitamina D.

Los tipos saturninos presentan cierta intimidad con la muerte, ya sea porque tienen presente la suya propia, o porque su destino les trae el fallecimiento de sus padres a edad temprana o de su pareja antes de tiempo.

A nivel corporal, las personas con exceso de fuerzas saturnales poseen una tendencia al catabolismo exacerbado, que se puede observar como una cierta delgadez, con problemas digestivos (úlcera, estreñimiento, cálculos renales y biliares).

El exceso de fuerzas saturnales puede conducir a una esclerosis, en especial en los vasos sanguíneos, que cristalizará como una arterioesclerosis, pudiendo aumentará la posibilidad de accidentes cerebrovasculares, como ya se ha mencionado.

El individuo con un defecto saturnal

También puede ocurrir que la persona persona en su proceso de Encarnación en la tierra, no tome todas las características saturnales.

Eso se traducirá en una falta de seriedad y tendente a la charlatanería. Ante la enfermedad presenta una acusada hipocondría y una  marcada huida del sufrimiento. Suelen ser personas en las que es difícil confiar, por su tibieza e irresponsabilidad en el trabajo, con falta de juicio y corta visión de futuro.

En lo físico estas personas con débil influencia saturnal sufren de voraz apetito, con sudoración profusa, exceso de mucosidad. En los niños puede aparecer enuresis .

Corrientes de Saturno

El Dr. Victor Bott establece que todo metal posee dos corrientes; la de encarnación (I) y la de excarnación (II). La vida del ser humano se mantiene de manera contínua entre ambas polaridades. Obviamente en las primeras fases de la vida predominan las fuerzas de encarnación, pero no se puede olvidar que el proceso de excarnación comienza en el momento de nacer. A lo largo de la vida, la fuerza de encarnación va apagándose, aunque está presente hasta el día de la muerte.

Corriente I saturnal o corriente de encarnación

La corriente saturnal de Encarnación es  la que aporta la estructura y se manifiesta en la mineralización y osificación, llegando a la muerte.

Corriente II saturnal o corriente de excarnación

Sin embargo, su corriente  polar o de excarnación comienza justo donde finaliza la primera, y así en la médula ósea de los huesos largos es donde se forman las células sanguíneas, que dotarán de vida al cuerpo humano.

Saturno en la biografía

Saturno gobierna el paso por esta tierra a partir de los 56 años.

En el correcto cumplir años el Yo debe conducir cada vez más hacia la vida espiritual, pero esto conlleva una degradación del cuerpo. Los catabolitos minerales se depositan, y en el cuerpo se instala un progresivo enfriamiento.

En la madurez física nuestras fuerzas astrales han sido liberadas. A partir de esa edad el yo debe comenzar a apoderarse de dichas fuerzas astrales.

En este momento surgirá lo espiritual si se permite que el Yo gobierne.  Y ello, pues este ya no está tan apegado a lo físico, que se encuentra en decaimiento.

Será esta la forma en que se consiga que las fuerzas astrales no se hipertrofien. El alma se ha independizado del cuerpo en el que entró durante la encarnación.

Este maravilloso momento biográfico brinda al ser humano la posibilidad de que el Yo se apodere del alma y los frutos que brinda esa persona espiritualizada quedan en esta vida y en la siguiente.

También puede ocurrir que el yo no gobierne esas fuerzas astrales y se hipertrofien, convirtiéndose en dañinas para el cuerpo humano. En estos casos puede aumentar el catabolismo, y la mineralización en el cuerpo humano, acelerándose también el deterioro físico. En ese contexto, pueden aparecer tendencias osificantes en zonas del cuerpo donde no les corresponde, como es el caso de los vasos sanguíneos, en concreto de las paredes arteriales. Para ayudar a controlar este proceso se puede emplear el plomo.

El Saturno vegetal

En el Abedul, Betula alba,  encontramos como en ningún otro árbol, la capacidad saturnal de separar lo vivo de lo muerto.1200px-Birch_IMG_3421_1280

En este árbol sus ramas y hojas se mantiene desde el nacimiento hasta la caída permanentemente jóvenes, como juguetonas con el aire.

Sin embargo la corteza del abedul posee un aspecto mineralizado,  pétreo, como casi sin vida, siendo en esa zona donde el árbol deposita las sustancias que ha catabolizado.

 

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