La neurastenia desde el punto de vista antroposófico

En lo polar a la Histeria, mencionada anteriormente, se encuentra la neurastenia.

¿Qué es la neurastenia desde el punto de vista antroposófico?

En el caso de las personas a las que Rudolf Steiner describió como neurasténicas el Yo y el cuerpo astral se encuentran tan exigidos por la excesiva actividad del pensar en el polo neurosensorial que no llegan hasta el polo metabólico motor.

Características de una persona neurasténica

La excesiva intelectualización que impera nuestra sociedad y la precocidad en la introducción del pensar analítico en los niños a temprana edad, hace que actualmente esta tendencia enfermante domine en frecuencia a la otra tendencia de la histeria.

Características anímicas

En el ser humano las fuerzas del pensar analítico y no vivo y la conciencia “matan” los procesos vitales. Esa vitalidad la perdemos a lo largo de la vigilia y necesitamos recuperarla con un sueño reparador. Los neurasténicos parecería que se mantienen despierto más tiempo del que deberían…

Así, son intelectualmente activos, convirtiéndose en los llamados “ratones de biblioteca”, capaces de quedarse encerrados en su habitación leyendo un libro en un precioso día de primavera.

Poseen mirada trascendente de la vida que les acerca a lo espiritual, pero que, a veces, les aleja con un alto grado de estoicismo de los placeres que les brinda esta.

EL ALMA DE LOS neurasténicos

 Las fuerza del alma que predominan en los neurasténicos son las del pensar, tendiendo a permanecer en ellos, no comunicándose con el mundo fácilmente.

Su voluntad queda en muchas ocasiones detenida en la parálisis por análisis y tratan más de comprender sus sentimientos que de vivirlos.

Características corporales

Son personas que poseen una constitución corporal delgada, longilínea y que suelen aparentar mayor edad de la que realmente tienen.

Tendencia hacia la enfermedad

En el cuerpo del neurasténico los procesos de muerte y de degradación toman la iniciativa.

Sufren de enfermedades del tipo esclerótico y aquellas de acumulación de deshechos. Las sedimentaciones forman las placas de ateroma (arteriosclerosis), los cálculos en el caso de los cólicos o los depósitos de ácido úrico en las articulaciones (gota).

Antes de la esclerosis puede existir un proceso de enquistamiento. Las fuerzas etéricas  que no son capaces de penetrar en un cuerpo para revitalizarlo se quedan en la periferia formando una membrana. Esto se observa en las enfermedades en las que aparece un tumor pero está bien encapsulado.

Por una excesiva acción astral suelen tener espasmos y calambres.

Otro padecimiento frecuente es el insomnio, con dificultades tanto en la conciliación como en la calidad. De alguna manera, el cuerpo astral no se desprende del organismo inferior como debería hacerlo y la persona no descansa adecuadamente atosigada por pensamientos, preocupaciones y sueños reiterativos.

Pueden ser personas que, por hiperestimulación de su parte neurosensorial, se tornen en hipersensibles. Esto cursa con una alta capacidad para percibir el mundo desde sus sentidos, incluido el autoperceptivo, lo que les conduce a padecer más dolores.

La neurastenia en la biografía

Los neurasténicos tardan en encarnar y no es hasta pasados los 35 años que dan su mejor versión. Existen artistas como Goethe que crearon sus mejores obras ya en la ancianidad

Son capaces de mantener los ideales vivos y traerlos a la tierra ya en una fase madura de su biografía.

Relacionado con la Neurastenia

La visión antroposófica de la neurastenia comprende a todo el organismo y es más amplia que, aquella que da la psiquiatría convencional.

Sinónimos de neurastenia

Desde un punto de vista homeopático se les puede relacionar con lo fosfórico y también se les llama leptosómicos o, simplemente .

La Histeria desde el punto de vista antroposófico

¿Qué es la Histeria desde el punto de vista antroposófico?

Cuando, cualquier sustancia, alimento o medicamento, penetra dentro del ser humano ha de perder las características propias que tiene para poder ser asimilado por la persona que los está tomando. En este proceso de desnaturalizar un producto y de eliminarle sus fuerzas etéricas y astrales propias, participan los dos cuerpos sutiles superiores del hombre: su Yo y su cuerpo astral

En caso de debilidad de esos dos cuerpos, los alimentos o sustancias ingeridas mantendrán sus fuerzas propias dentro del organismo, generando problemas y enfermedades.

También puede ocurrir que las fuerzas propias del polo inferior o metabólico sean tan potentes que los dos cuerpos superiores astral y Yo no las puedan dominar y que así lleguen a independizarse e invadir toda la organización humana.

La predisposición que puede tener una persona a este tipo de naturaleza Rudolf Steiner las definió como tendencias histéricas una de las dos constituciones arquetípicas del ser humano.

Características de una persona histérica

Características anímicas

El histérico puede sugestionarse pudiendo caer con facilidad en fantasías, especialmente cuando siente la dureza de la vida.

También puede dejarse arrastrar hacia sus propios deseos y debe tener cuidado con no sufrir traumas anímicos. En ocasiones, y por parecerle la vida dura, puede buscar la evasión.

A la hora de dormir presenta problemas y, por ello cuando despierta entra en la vida consciente, diurna con las fuerzas debilitadas.

El alma de los histéricos

Los histéricos no miran al mundo sino que se fusionan con él. Por eso a veces son excesivamente extrovertidos.

Eso les permite ser grandes captadores de la realidad ajena algo que pueden aprovechar si se dedican al arte o si quieren dedicarse a las profesiones de ayuda, medicina, psicología, acompañamiento, etc. En estos últimos casos deben prestar atención a no perderse en la simpatía que puede hacerles salir demasiado de sí mismos.

Son personas con una mayor tendencia a la rebeldía y a no seguir las normas que ellos pueden llegar a considerar un papel muerto.

Son como las piezas del tetris, hasta que no encuentran su sitio están ocupando su espacio, pero cuando lo encuentran ya pueden desaparecer.

Características corporales

El histérico suele ser redondeado, con cierta tendencia a la acumulación lipídica. Esto parece lógico ya que son personas con dificultades para la eliminación de sustancias.

Tendencia hacia la enfermedad

La enfermedad típica de una persona histérica sería la migraña. Esta patología viene dada por un exceso de actividad vital en un lugar, cabeza, donde no debe existir lo vital.

Tendencias inflamatorias

Cuando la actividad metabólica sale de su polo y penetra en otras partes de la organización humana se manifiesta como inflamación, que no es más que un exceso de procesos vitales.

Estas personas reaccionan con facilidad ante cualquier proceso, ya sea una infección o un catarro por haber cojido frío, un sobreesfuerzo y lo hacen con una respuesta inflamatoria.

Alergias

La incapacidad para sustraer a las sustancias que penetran en su cuerpo sus fuerzas astrales les conduce a la necesidad de la inflamación al entrar contacto con ellas. Esta reacción se transforma en lo que se conoce como alergia.

Histeria en la biografía

La primera fase de la vida en la tierra es más histérica, es el momento en que la actividad anabólica, es decir, de formación, predomina sobre la catabólica, de destrucción. Puede ser una tendencia que aparece de manera marcada en la pubertad, momento en que la relación del cuerpo etéreo y el cuerpo astral no esta aún consolidada.

Son las personas que traen el mundo espiritual, aquel que conocen antes de su nacimiento a la tierra.

Relacionado con la Histeria

Como se ve el concepto de histeria, tienen poco que ver con el que se maneja habitualmente asociado a los comportamientos desaforados, normalmente de mujeres, ya que son ellas las que tiene útero (histeros).

Sinónimos de histeria

Desde un punto de vista homeopático se les puede relacionar con lo carbónico y también se les llama pícnicos o ciclotímicos.


Las constituciones: Histeria y neurastenia

Introducción a las constituciones antroposóficas: Histeria y Neurastenia

Existen en los seres humanos dos disposiciones que Rudolf Steiner estableció como las dos constituciones arquetípicas y que denominó como Histeria y Neurastenia.

Entre ellas existen una infinita gama de mezclas, pero cuando existe una marcada polarización hacia cualquiera de ellas puede desarrollarse la enfermedad. De hecho, se puede decir que cualquier patología, en el fondo, tiene una tendencia hacia lo neurasténico o hacia lo histérico.

Las constituciones en la vida humana

Desde el punto de vista de la vida humana las constituciones son lo más físico, lo más inherente al cuerpo y, por tanto, lo más alejado del yo verdaderamente humano, siendo lo menos modificable por su conciencia y su trabajo interno de desarrollo personal. Es decir, algo con lo que tiene que convivir a lo largo de toda la existencia.

La constitución viene dada por la interacción de muchos componentes como son la corriente heredada y el lugar de nacimiento.

Posteriormente, en el proceso de encarnación esta constitución se mezclará con un temperamento al que le darán diferentes colores los diferentes caracteres que vendrán condicionados por las interacciones con las diferentes esferas planetarias.

Imagen del caballero

Sandra Bermejo aporta la imagen de un caballero montado en su caballo.

El caballo sería la constitución, el caballero sería el Yo y el temperamento sería la actitud con la que enfrenta la vida

¿Cómo se forman esas dos disposiciones?

Las constituciones aparecen por la diferencia y los matices en la mezcla entre los cuatro cuerpos constitucionales en los dos polos diferentes que existen dentro de la organización del ser humano.

Polo metabólico

El polo metabólico es el del movimiento y de los intercambios existiendo una tendencia predominante de la acción anabolizante o de construcción, de regeneración de vitalización. Esta capacidad de vida es portada llevada a por la circulación sanguínea al resto del organismo, formando una corriente que dota de vida a las sustancias que entran en el cuerpo humano.

Polo neurosensorial 

En el polo neurosensorial el Yo actúa de una manera más directa sin la necesidad de la actuación de los otros cuerpos.

Forma una segunda corriente que destruye y mineraliza las sustancias que han entrado en el cuerpo. En ella predominan las tendencias hacia lo no vivo, hacia lo muerto o hacia el catabolismo

El sistema rítmico media entre ambos polos

La regulación y armonización  entre estas dos tendencias lo lleva cabo el sistema rítmico a través de su equilibrio entre la inspiración y la espiración y por los movimientos cardiacos

La enfermedad resulta del desequilibrio de estas dos corrientes

El desequilibrio entre estas dos diferentes corrientes y el predominio de una u otra va a condicionar la tendencia patológica que va a desarrollar la persona en su paso por la tierra.

Por tanto la búsqueda de la salud corporal se basará en el equilibrio entre las dos polaridades Histeria y Neurastenia y las patologías aparecerán cuando se rompa la armonía entre ambas.

No se pueden observar directamente estas dos tendencias en la persona. Solo se pueden ver sus efectos.

Mientras los dos procesos se encuentran en equilibrio no ocurre nada, pero si persisten esas causas y no se puede restablecer el equilibrio las irregularidades del cuerpo etérico se imprimirán cual sello en forma de síntomas en el cuerpo físico.

Cuidado y autocuidado: Concepto del alma

Cuidado y autocuidado: Concepto del alma

A continuación se transcribe la charla que se dio en el marco del curso de Cuidado y Autocuidado en Galapagar, Madrid en el Grupo Iris.

Se tratará de acompañar este texto de las experiencias que se llevaron a cabo, en la mencionada ponencia, dado que según el propio Steiner El hombre deber ser capaz de vivenciar una idea ya que si no cae en su esclavitud (Filosofía de la libertad, GA, 4 ). Por ello, se van a mostrar los diferentes dibujos que se fueron haciendo y tratar de esbozar las experiencias que se tuvieron en el taller-ponencia.

 

Comenzamos por un folio en blanco, que puede representar la unidad, el todo y, también aquel que quiera puede imaginarse su persona de manara completa.

Ante la imagen de este folio en blanco dejamos que se sienta durante un minuto esta totalidad en un estado de calma y de contemplación.

A continuación en este mismo folio en blanco y hacia el centro del mismo trazamos una línea ancha con unas ceras:

Mantenemos ese mismo estado meditativo y tratamos de observar aquello que se produce en nuestro cuerpo cuando sentimos que esa unidad se ha dividido.

Tras esa observación interna. Volvemos a nuestra mente y observamos de una manera fenomenológica que se ha hecho.

Se ha trazado una línea, más o menos recta hacia el centro…

¿En cuántas partes ha quedado dividido ahora en nuestro folio?

¿En dos?

¿En tres?

El gran hallazgo de Rudolf Steiner fue el responder a esta sencilla pregunta. El folio ha quedado dividido ahora en tres partes y es que, siempre que algo se divide en dos, aparece de manera automática y, a la vez, casi mágica, una tercera parte que es la que une, la frontera. Es el hueco entre las notas musicales, el espacio entre las palabras

Este paso del pensamiento binario a lo triformado aporta un gran valor como se va a desarrollar a lo largo de toda la ponencia.

Continuando con este sencillo esquema de la visión del ser humano, se puede decir que el hombre es el único ser que se encuentra entre dos mundos, entre dos realidades. Así se halla entre el mundo espiritual que le da la forma desde el punto de vista aristotélico y la materia que conforma su cuerpo.

Esto se puede contemplar desde la propia forma del hombre que es el único ser sobre la faz de la tierra, que disponiendo de movimiento se mantiene erguido. Con los pies en la tierra y su cabeza en el mundo espiritual.

 

El hombre se sitúa entre los dos espacios el del espíritu que le dota de forma y el de la materia que constituye su cuerpo

Se puede ver así una polaridad entre la parte espiritual y la parte corporal, pero esa dualidad es integrada y puesta en comunicación mediante el alma.

El hombre único ser con Cuerpo, Alma y espíritu

Al alma ya se le ha dedicado en otro momento de este blog un artículo.

En el mencionado artículo ya se hablaba de la historia del concepto alma y de la confusión que se ha tenido a la hora de mezclar los conceptos de alma y espíritu. Desde el siglo IX a lo que, desde nuestro punto de vista consideramos espíritu, se la llamó alma. Con esta confusión el concepto de alma se anuló y ello llevó unas consecuencias anímicas que han hecho al hombre occidental “renquear anímicamente”. Hoy muchos psicólogos agradecen este dislate porque les llena sus consultas de personas analfabetas emocionalmente y les permite sostener sus consultas llenas.

El alma es ese mundo interno que pone en contacto la parte espiritual con la corporal en el ser humano:

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El alma es de colores

Ahí donde aparece el encuentro aparece el color:

Esto lo podemos ver en los ciclos de la naturaleza como son los “espacios del medio” los más dotados cromáticamente, tanto en el ritmo de los días, como en el ciclo anual

Entre el día y la noche, la noche y el día se pueden ver en el cielo del amanecer y del anochecer muchas más gamas de colores que a otras horas.

Y, si pensamos en el ciclo anual, son las dos “estaciones del medio”, otoño y primavera las que tiñen los campos y bosques con una paleta mucho más amplia que el verano o el invierno.

Experiencia con el prisma

El primero en poder reproducir de manera experimental este hecho fue Goethe, cuando elaboró su Teoría de los colores.

Si se observa mediante un prisma una superficie en la que se encuentran un área blanca y una negra, en el punto de unión aparecerán los colores tal y como se muestra en las imágenes inferiores.

Observación con un prisma

 

El Yo

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El sustrato del yo es la expresión del alma superior y, por poseerlo, el hombre es la cúspide de la creación”. Rudolf Steiner

El Yo es lo que le hace al ser humano ser lo que es

El Yo es la envoltura más externa de nuestro organismo, es por así decirlo una chispa de la divinidad dentro de nosotros. Tanto es así, que parte se encuentra en el mundo espiritual y en el cuerpo presenta un receptáculo que se ha dado en llamar Organización del Yo.

El Yo es quien crea la singularidad de cada hombre, más allá de las características propias de la especie. Este hecho separa al hombre de los animales que solo son capaces de seguir aquello en lo que están determinados por su alma grupal. Por lo tanto, el yo es el que dota al hombre de la libertad y de la capacidad de ser el que determina su biografía superando los hábitos, las exigencias corporales, las emociones, etc. En palabras de Otto Wolff El Yo es un germen espiritual que sobre la base del organismo va creciendo hacia el “hombre espiritual (…) es el principio totalizador para el alma, al igual que el cuerpo etérico lo es para el cuerpo físico. Solo un alma compenetrada por las fuerzas del Yo puede fijarse objetivos (…) y adquirir la madurez de la vida.

Todavía resulta sumamente difícil comprender su naturaleza, por ser esta intangible, de hecho el propio Steiner llegó a decir que no se podía describir con conceptos y términos actuales . No puede ser buscado ni descrito, sin embargo, cualquier persona tiene la experiencia de observar y juzgar los sentimientos y reflexionar sobre ellos, siendo el Yo el que lo lleva a cabo. Mientras que la sensaciones son convertidas en sentimientos por el alma, la conciencia pensante la debemos al Yo.

Es el cuerpo más elevado del ser humano, el único propiamente suyo, es el que le dota al hombre la posibilidad de determinarse a sí mismo. Ha sido el último en formarse en la evolución del ser humano, por lo que, también, es el menos evolucionado

Es eterno, no se extingue tras la muerte, siendo el  núcleo que integra las diferentes encarnaciones consecutivas del individuo.

La Relaciones del Yo con el organismo humano

Relación con los otros tres cuerpos constitucionales

La organización del Yo es el último de los cuerpos constitucionales en formarse y es el que integra a todos los demás y los penetra, siendo la imagen guía de esta intrerrelación la del auriga de Delfos.

El ser humano requiere de una materialidad que le es aportada por su cuerpo físico, las funciones vitales que son conservadas por su cuerpo etérico y la capacidad anímica dada por el cuerpo astral. Durante la vigilia el Yo se encuentra unido a la consciencia y a los órganos sensoriales, mientras que por la noche al dormir el yo, junto al cuerpo astral se separa de los cuerpos físico y etérico, para dirigirse al mundo espiritual, sumergiéndose de nuevo cada mañana y reconociéndonos así al despertar.

Uno de los descubrimientos de Steiner es la polaridad que existe entre lo espiritual y lo vital, por lo tanto el Yo no puede intervenir directamente en los procesos corporales sin producir la destrucción de estos. Esta es una de las razones por las que siempre actúa a través del alma.

Relación con la sangre

La sangre es la expresión corporal del Yo. Este fluido aparece en la primera parte  del estadío terrestre, en la época de influencia de Marte que le aportó el hierro que necesitaba para constituirse. Mientras el sistema nervioso trae lo que se formé en el antiguo saturno, en el antiguo sol y en la antigua luna, la sangre es propio de la tierra.

La sangre fue tornando a lo largo de la existencia humana en la tierra en manifestación del yo, pero en un primer momento del yo inferior, por lo tanto, fue vehículo del egoismo. Fue en el misterio del Gólgota cuando la sangre de Cristo crucificado llegó a la tierra cuando este fluido cambió a ser portador del Yo superior. Para que la sangre pueda portar el Yo, sinónimo de muerte física ha de renovarse continuamente. Steiner describió como luego en su paso por el corazón se eteriza antes de pasar por la cabeza.

Relación con el calor

El calor interno que produce el ser humano le permite mantener una temperatura corporal constante alrededor de los 37ºC independientemente de las condiciones climáticas externas. Este hecho ha hecho que el ser humano haya podido conquistar todo el planeta, desde el ecuador hasta los polos, sin necesidad de poseer gruesas pieles o un marcado plumaje.

El calor que aporta el yo es realmente un calor anímico capaz de unir al organización del ser humano con su ser espirtual.

La temperatura exterior ha de ser compensada por el organismo homeotérmico, de hecho cuando el hombre no lo logra del todo aparecen ciertas alteraciones en su personalidad, con una temperatura muy baja podrán existir carencias en su desarrollo y con una temperatura demasiado elevada puede llevarle a salir en exceso de sí mismo.

El Yo posibilita al ser humano la verticalidad el habla y el pensar

Bipedestación

El ser humano ha conquistado la verticalidad gracias a la intervención de lo anímico-espiritual en su organización corporal. Hasta la paleoantropología académica considera el paso evolutivo del mono al hombre en la conquista de la posición bípeda del Australopithecus hace casi  cuatro millones de años.

Desde la ciencia espiritual se considera que esta posición erguida es la que posibilita al ser humano ser el mediador entre la tierra y lo espiritual. Tal y como se ve en la imagen comparada de los dos esqueletos, la humana presenta una liviandad de un ser que ya no está dominado por las leyes de la gravedad, como que se ha liberado de pesadumbre terrestre.

Habla

La propiedad de hablar viene dada por la intervención del Yo en el ser humano, esa es la razón de que los animales no puedan hacerlo, y no el hecho de que no tengan elementos de fonación que fisiológicamente se lo permita. Es cierto que algunos animales poseen la capacidad de comunicarse de manera rudimentaria entre sí, pero carecen de la posibilidad de hacerlo mediante la palabra. En tiempos antiguos en los que el hombre poseía otra conciencia este era capaz de reconocer el poder de la palabra con sus efectos positivos como la oración y los negativos como los maleficios y los conjuros. La palabra es la posibilidad de la que dispone el hombre para comunicarse

De hecho, el Evangelio de san Juan atribuye a la palabra, el logos, toda la capacidad creadora y la sitúa como el origen de los orígenes.

Pensar

Tras ponerse de pie y de hablar el ser humano conquista la tercera capacidad que es la de pensar. Desde el punto de vista antroposófico el pensar no es un simple relacionar y combinar ideas que ya se poseían, sino que es un acto del Yo, donde el cerebro no crea, sino que refleja lo que proviene desde el mundo espiritual.

Referirse a uno mismo como Yo

Otro hito en el desarrollo de una persona es el de la primera vez que pronuncia la palabra “Yo”, es la toma de conciencia de la posesión de una entidad interior.

El Yo y la libertad

Ya se ha dicho que la libertad está muy vinculado al ser humano. Ningún otro ser vivo alcanza esa propiedad, ni las plantas determinadas por el lugar en el que viven, que le hacen depender de la tierra y de lo cósmico, ni los animales condicionados a sus instintos.

Esta libertad se basa en la posibilidad de errar y en la posibilidad de llevar a cabo el mal. Tampoco existen seres espirituales, como ángeles o arcángeles, etc. capaces de alcanzar esa libertad por carecer de la posibilidad de obrar en contra del bien, así el hombre es el único ser en el universo con esa capacidad de libertad, que le da su Yo.