Farmacia antroposófica

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La luna en la medicina antroposófica

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A la luna se debe todo lo que brota y crece, toda la vida por nacer.

                                            Rudolf Steiner

La luna es la última de las esferas planetarias que atraviesa nuestra alma antes de tomar posesión de nuestro cuerpo físico. De la luna es donde se toman las fuerzas para elaborar un organismo nuevo. Es por ello, que la energía de la luna está relacionada con las fuerzas de regeneración y de reproducción.

La luna está muy relacionado con lo acuoso, las mareas.

La tierra, la luna y el sol forman una tríada con una alta relación entre ellas, que se pone de manifiesto en los eclipses.

Corrientes de la luna en el proceso de encarnación y excarnación

El Dr. Victor Bott establece que todo metal posee dos corrientes, la de encarnación (I), que es aquella que trabaja fundamentalmente sobre el cuerpo, y la corriente de excarnación (II), que es la corriente que desarrolla el alma.

La vida de ser humano se mantiene de manera continua entre ambas polaridades.

Obviamente, en las primeras fases de la vida predominan las fuerzas de encarnación, pero, a la vez, no se puede olvidar que el proceso de excarnación comienza, igualmente, en el momento de nacer. Así, a lo largo de la vida, la fuerza de encarnación va apagándose, aunque seguirá encontrándose presente hasta el día de la muerte.

Corriente I  o de encarnación de la luna

La corriente de encarnación de la luna lleva a la multiplicación y regeneración constante, con un patrón repetitivo del cuerpo.

Esas fuerzas de patrón reiterativo son fuerzas vinculadas con la herencia y con la formación del cuerpo. A la vez, son fuerzas capaces de la regeneración, ya que, de alguna manera, regenerar es crear algo nuevo semejante a lo antiguo.

Corriente II o de excarnación de la luna

A esto se opone la corriente II o de excarnación de la luna, en la que predomina la diferenciación. Esta diferenciación hace que los seres humanos poseamos órganos diversos y no seamos un conjunto de células indiferenciadas, como si fuesen mórulas gigantes.

Es en esta segunda corriente de encarnación cuando las fuerzas lunares se vinculan a la vida espiritual y  favorecen el pensamiento puro. Esta manera de pensar permite la creación de algo nuevo, y no la simple reflexión de un pensamiento ya creado anteriormente.

La luna en el cuerpo humano

La luna en la piel

Al ser la luna la última esfera planetaria en atravesarse en el viaje de encarnación del ser humano a la tierra, la acción de la luna está muy marcada en la piel como última de las envolturas del ser humano.  Además, la piel es el órgano del cuerpo humano que “refleja” la luz. De la misma manera que la luz de la plata envuelve la tierra, así envuelve “la luz” de la piel al organismo humano.

Las dos corrientes lunares ocasionan en la piel efectos diferenciados. Así, la corriente de encarnación produce en la piel una regeneración constante, mientras que la tendencia de excarnación lleva a la diferenciación, que se manifiesta en queratinización.

La luna en los órganos de reproducción

Si en alguna parte del ser humano se manifiesta con claridad la multiplicación es en los órganos de reproducción.

Estos órganos de reproducción son los encargados de que se lleve a cabo la “repetición”, la carga genética en un nuevo individuo.

Como reflejo de todo ello, en el ciclo reproductivo femenino queda patente el proceso luna, que, como el satélite, tiene una cadencia de 28 días. Tras los primeros 14 días de constante multiplicación, aparecen los catorce siguientes días con una marcada diferenciación.

La luna durante el embarazo

Durante el periodo de tiempo que suele durar el embarazo (40 semanas, 280 días, diez lunas) se crea en el organismo femenino un espacio vacío, para que, flotando en el líquido amniótico, el embrión y, posteriormente, el feto pueda desarrollarse. En ese privilegiado espacio lejos de las influencias terrestre, el ser humano recibirá los impulsos cósmicos.

La luna acompañará todo el proceso del embarazo y marcará el día del nacimiento y el parto.

Si la influencia de la corriente luna es insuficiente, la madre quedará agotada tras el parto y no se recuperará con toda la celeridad adecuada, y ello, pues toda la fuerza regeneradora habrá sido absorbida por el feto, por el recién nacido.

Sin embargo, si el desequilibrio se produce por un exceso en el proceso lunar, la embarazada regenerará tendiendo a engordar, apareciendo, además, un constante deseo de dormir.

La luna durante la menopausia

Al llegar el climaterio en la mujer, los procesos lunares ya no se anclan con tanta energía a los órganos genitales femeninos. En estos años de cambio, los trastornos que se producen son muy similares a los ocasionados por la intoxicación por plata (argiria). Así, surgen en la mujer manchas en la piel, trastornos del sueño, sofocos, etc, que antes de este momento no habían tenido lugar.

La luna en el sistema neurosensorial y en el cerebro

La visión antroposófica del cerebro es bastante diferente a la visión convencional, por la que se concibe que el cerebro del hombre piensa. Frente a ello, Rudolf Steiner entendió que el cerebro humano se limita a reflejar las formas de pensamientos, concebidos estos como seres espirituales. Y ello, de la misma manera que la luna refleja la luz del sol.

En ese contexto, la vida, lo metabólico, ha de retirarse de los órganos neurosensoriales, siendo la pasividad, y no la vida, el papel de un espejo.

La influencia lunar está relacionada con la fantasía y la memoria.

El individuo lunar

La luna es la última de las esferas planetarias que atraviesa el yo antes de tomar posesión del cuerpo físico. Por ello, muchas de las características que marcan este paso, no sólo quedan grabadas en el carácter, sino que pueden traspasar este marco, manifestándose en el cuerpo en forma de patologías.

Las personas con una alta influencia de la luna  tienen un porte agradable, aparentan un aspecto más joven del que corresponde a su edad,  y cuentan con una buena salud a lo largo de toda su vida. Mantienen su piel, generalmente blanca, con un aspecto fresco hasta bien entrada la madurez y presentando pocas canas.

En su pensar son imaginativos, creativos y fantasiosos, y cuentan con una portentosa memoria.

En su sentir son familiares y, como madres, atienden a sus hijos con gran dedicación, viéndose muy afectadas en caso de una desarmonía familiar. La persona lunar padece el “síndrome del nido vacío” cuando los hijos abandonan el hogar.

En su actuar suelen ser personas pragmáticas. Suelen verse atraídos por la naturaleza y poseer una orientación profesional dedicada a la salud, teniendo una clara vocación a atender a otros. En su manera de comunicar tienen naturalidad, sin aparente afectación, expresándose de manera sencilla y con un temperamento aparentemente flemático.

Cuando existe un exceso lunar, estas personas pueden mostrar su aspecto negativo. Son personas entonces que pueden arruinarse por excesivo derroche y por la falta de cuidado en el dinero. Además, en determinados casos, pueden ser personas con una vida sexual desmesurada.

En el aspecto físico los individuos plata presentan una gran capacidad de eliminación, sudando mucho; las mujeres sufren de reglas abundantes y prolongadas. Cuando cicatrizan lo hacen con una excesiva actividad que hace que se formen queloides.

El individuo con un defecto lunar

Las personas con baja influencia lunar se muestran poco cuidadosos con su salud, presentando un aspecto precozmente envejecido. En ese contexto, pueden presentar un trastorno en su conducta alimentaria y sufrir trastornos digestivos y una mala absorción intestinal.

Al despertarse pueden tener la sensación de no haber descansado correctamente, tardando mucho en recuperarse de los esfuerzos físicos. También son personas que cuando caen enfermos, pueden presentar fiebres variables e inestables, que no ayudan a una pronta recuperación, así como presentar problemas en la cicatrización.

En un contexto más relacional, el individuo con un defecto lunar puede descuidar la vida familiar y no prestar suficiente atención a su pareja.

Mantra de la luna

(Para ser recitado en lunes)

Espíritus sanadores

Vosotros os unís

A las bendiciones azufradas

Del perfume etérico

Vosotros os vivificáis

En el impulso de Mercurio

En la perla de rocío

De todo lo que se encuentra

en crecimiento, en devenir

Vosotros os detenéis

En la sal terrestre

Que a la raíz

En el suelo nutre.

 

El hombre puede entonces responder:

Lo que sabe mi alma

Yo quiero unirlo al fuego

Del aroma de las flores

Lo que vive mi alma, yo quiero

Estimularlo con la resplandeciente gota

Del rocío de la mañana

Lo que es mi alma, yo quiero

Fortificarlo en el endurecimiento de la sal

Con el que la Tierra

Alimenta cuidadosamente a la raíz.

Rudolf Steiner

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