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El planeta mercurio en la medicina antroposófica

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“A la manera de un tejedor, el proceso mercurial une permanentemente lo cósmico a lo terreno”.

“La acción de las fuerzas mercuriales da al hombre la posibilidad de tomar posesión de los constituyentes sólidos de su cuerpo”.

Rudolf Steiner

Mercurio es la penúltima esfera planetaria que nuestra alma atraviesa antes de encarnarse en la tierra.

En su giro alrededor del Sol, Mercurio describe el que desde la Tierra se conoce como hexagrama, la dinámica de figuras curativas y armonizadoras de la tradición hermética como símbolo de Hermes Trismegistos, y que en la tradición judía se corresponde con el sello de Salomón.

Michaela Glöckler

Características que imprime Mercurio en el ser humano

El mito de Mercurio

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El  dios griego Hermes fue asimilado por los romanos con el nombre de Mercurio. Y ello, pues los romanos tenían una política clara de sincretismo con lo helenístico.

Mercurio es hijo de Júpiter y de Maia Maiestas y actúa como mensajero de los dioses, especialmente de su padre.

Se le consideró patrón de la prosperidad y protector de los viajeros y mercaderes, pero también de los ladrones.

Amante impenitente, de su romance con Afrodita nació Hermafrodito que poseía los dos sexos.

Entre sus características destacan la astucia, el sentido del humor y la tendencia a la broma.

Se le representa como un joven con alas en los pies y, a veces, también en el sombrero.

Mercurio fue asimilado por los germanos con el nombre de Odín o Wodanaz, y se le dio el máximo rango de las deidades. De dicho nombre proviene el término inglés de Wednesday o, lo que es lo mismo, miércoles.

Mercurio como movimiento y escultor en el cuerpo humano

Mercurio es dinamismo. Primero aparece el movimiento y, posterior a él, aparece la forma. En Júpiter, su planeta polar, esto se sitúa a la inversa, aparece primero la forma y, posteriormente, el movimiento.

Este hecho queda reflejado en el metal. Así, cuando unas gotas de mercurio caen a una superficie, primero se mueven y, posteriormente, adoptan una clara forma esférica de pequeñas bolas.

El movimiento mercurial se adapta siempre a las circunstancias, pero nunca deja de fluir.

Estas dos dinámicas dan como resultado dos formas diferentes. Cuando es mercurio el que “esculpe”, lo hace mediante el encuentro de dos corrientes, obteniéndose así una forma de torbellino, con un resultado alargado, de formas ahuecadas, reviradas y  de espiral. Dicho movimiento se observa en la laringe o en el corazón. Son formas que tienden a la dispersión. Los capilares sanguíneos son ejemplo de algo típicamente mercurial.

Para poder observar la diferencia, cuando es Júpiter el encargado de dar forma, el resultado son formas abombadas y abovedadas. Y ello, pues lo hace desde el interior, como se moldea la arcilla con las manos.

Fuerzas mercuriales en el mundo natural

El mercurio en lo viviente

Cundo observamos una gota de mercurio,  por el movimiento que hay en ella, parece que esta viva. Y, efectivamente, así sería, si no fuese por el proceso mercurial que le priva de vida.

El mercurio en el mundo vegetal

Las plantas son en sí seres vivos muy mercuriales, ya que ponen en comunicación el cosmos con la tierra.

El movimiento externo del que carecen, lo han transformado en una capacidad de adaptación.

Corrientes del planeta mercurio en el proceso de encarnación y excarnación

El Dr. Víctor Bott establece que todo metal posee dos corrientes. La corriente de encarnación (I) es aquella que trabaja fundamentalmente sobre el cuerpo, y la corriente de excarnación (II), es aquella que desarrolla el alma.

La vida de ser humano se mantiene de manera contínua entre ambas polaridades. Obviamente en las primeras fases de la vida predominan las fuerzas de encarnación, pero no se puede olvidar que el proceso de excarnación comienza en el momento de nacer. A lo largo de la vida, la fuerza de encarnación va apagándose, aunque está presente hasta el día de la muerte.

Corriente I o de encarnación de mercurio

Las fuerzas mercuriales de la corriente I se caracterizan por el movimiento, que cuando se estanca da como resultado la forma. Es algo parecido a las gotas de azogue, que al caer sobre una superficie saltan hasta que acaban por formar unas gotas de forma bien definida.

Corriente II o de excarnación de mercurio

En su corriente excarnatoria el mercurio es el gran sanador.

El proceso mercurial en el ser humano

El mercurio juega un importante papel en la formación de las zonas fronterizas, con la capacidad de formar membranas semipermeables.

El proceso mercurio se pone de manifiesto en las mucosas y en el sistema linfático.

El individuo mercurial

El comediante, el bufón, el vendedor de enciclopedias.

Lo mercurial está asociado a lo volátil e inestable.

En lo físico son gráciles y ágiles con una gran facilidad de movimiento.

Los individuos con este carácter planetario suelen ser desenfadados y divertidos, haciendo que la risa se extienda. En este contexto y, a modo de paréntesis, decir que el humor era muy apreciado por Steiner, quien decía que era una de cualidades pedagógicas esenciales de un buen maestro. El humor aparece también en la parte superior de la escultura realizada por Steiner de su “Representante de la humanidad”. Y ello, por considerar el humor como una de las características primordiales.

El individuo mercurial posee en su pensar una rápida capacidad de comprensión, y una buena memoria en todos los aspectos de la vida. En un proceso mercurial acentuado se puede sufrir de un exceso de sensibilidad, mientras que en en el caso de un proceso mercurial deficiente, nos podemos encontrar con cierto desinterés y desidia.

En el sentir poseen un temperamento sanguíneo y una capacidad ampliada para vivir el presente.

En su actuar los individuos mercuriales son decididos, apegados a los logros inmediatos. Son buenos mediadores en conflictos.

En exceso puede resultar una persona histriónica y con un exceso de verborrea, poco reflexiva y que no sabe mantener las distancias.

En su lado oscuro, también encontramos a mercurio, como patrón de los ladrones como una persona deshonesta.

El mercurio en el ser humano

En lo corporal

Los procesos mercuriales influyen en diferentes funcionalidades del organismo:

  • Formación y funcionalidad de los procesos frontera
  • Comunicación interna en el cuerpo humano
  • Determinación de lo que le es propio, y de lo que le es ajeno al cuerpo

Por ello, en lo corporal encontramos el centro de acción de mercurio en las mucosas, en los procesos digestivos y en el sistema linfático que, a diferencia de la sangre, fluye sin emplear canales fijos.

Pulmón y laringe

El pulmón, órgano mercurial por excelencia, es una zona de encuentro entre la sangre y lo aéreo, un lugar donde se une lo cósmico a lo terreno. En dicho órgano se pueden hallar los tres procesos mencionados anteriormente.

En lo anímico

Los procesos planetarios de mercurio impulsan la autoconciencia al reforzar la percepción de lo externo como externo.

Ello permite un pensamiento juicioso, un sentir justo y un actuar pragmático.

Lo mercurial ha de estar equilibrado en el alma. En caso de exceso de esta corriente, el individuo puede tener una puede tener una curiosidad desmedida. El defecto de la mencionada corriente, llevaría aparejado un desinterés por todo lo que a uno le rodea, y con ello aparecería un pensamiento atascado.

En lo espiritual

Lo cósmico se integra en lo corporal a través de la respiración.

El hombre es capaz de poner sus capacidades al servicio de algo Superior.

En este caso un desequilibrio lleva a que el individuo se disuelva en lo que le rodea, mientras que la falta de lo mercurial puede desembocar en que la persona se encierre en sí mismo.

El mercurio en la biografía del ser humano

El planeta mercurio es el encargado de acompañar la edad escolar del niño (de los siete a los catorce años). Son años en los que prevalece el movimiento, hasta que por fin se alcanza la forma.

El segundo septenio es el septenio de formación del cuerpo etérico en el ser humano, que tiene que ver con lo acuoso y con lo líquido, estado de agregación del mercurio. Es una época de relación, y donde el niño aprende lo que pertenece a su esfera, y lo que se encuentra en el exterior.

Hacia los nueve o diez años aparece  lo que Rudolf Steiner denominó como el Paso del Rubicón, en el que el niño se pregunta ¿Quién soy Yo? ¿De dónde vengo? y ¿Hacia dónde voy?

Al ir encontrando las respuestas, el niño comienza a pensar y a sentir de manera adecuada, algo que le lleva a la acción correcta.

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