Farmacia antroposófica

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Patologías Pulmonares: Neumonía y Bronquitis: Causas y tratamiento

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En la mayor parte de las patologías respiratorias se puede observar una incapacidad del sistema rítmico de separar y armonizar los polos neurosensorial y metabólico. Queda así invadido por alguno de ellos apareciendo alguna de las patologías que se describen más adelante.

En la Neumonía es el sistema metabólico el que cobra una preponderancia y rompe el necesario equilibrio del sistema respiratorio.

La Neumonía

La incidencia de la neumonía o pulmonía se encuentra actualmente  en retroceso, habiendo sido en el pasado causa de muchos fallecimientos. En las últimas décadas esta tendencia se ha modificado drásticamente, dado que ha disminuido tanto su prevalencia como su mortalidad en adultos y en niños, aunque en personas de avanzada edad sigue siendo, aún hoy en día, en muchas ocasiones letal.

Patogenesia de la neumonía desde el punto de vista antroposófico

La neumonía presenta un carácter inflamatorio y febril con un predominio del componente acuoso en el pulmón que hace que el aire no encuentre lugar de unión con la sangre.

La inflamación de cualquier órgano aumenta la intervención del polo metabólico, que hace que se retire el polo neurosensorial que debería ser el preeminente en el aparato respiratorio.

Son estas alteraciones las que hacen que el organismo ya no sea capaz de protegerse de la proliferación de las bacterias. Así algunas de ellas que, en principio, no eran patógenas, se convierten en dañinas atacando al aparato respiratorio y, finalmente, a todo el organismo, apareciendo, como consecuencia, una infección que puede agravar la patología.

El abuso de antibióticos en la infancia y alguna vacuna innecesaria debilitan a la persona que ya ha perdido la facultad de defenderse y, por tanto, es incapaz de inmunizarse ante las enfermedades de manera natural.

Una de las consecuencias de que el empleo de antibióticos aborte el proceso de la curación total, hace que la enfermedad se quede en un estado latente y que el tejido pulmonar profundo cicatrice originando así la fibrosis pulmonar que cursa con dificultad respiratoria y tos persistente.

En un proceso de sanación correcto de la pulmonía, la irrupción de la fiebre es necesaria, ya que responde a un intento sanador del propio organismo que vehiculiza a la organización del yo para ligarse al órgano de la encarnación y con ello posibilitar al individuo a establecer una nueva  y más intensa relación con la tierra.

En la neumonía pueden existir determinadas complicaciones cardiacas secundarias a esta enfermedad que se explican por el hecho de la irrupción de lo metabólico en los dos órganos del sistema rítmico y que pueden hacer necesario el tratamiento de este órgano durante una neumonía.

Prevalencia de la neumonía desde el punto de vista antroposófico

Las causas de la disminución en la incidencia de las pulmonías no se deben buscar en la aparición de la antibioterapia, ya que el repunte de la curva estadística se puede situar a principios del siglo pasado, mucho antes de que fueran descubiertos y puestos a disposición las penicilinas y demás quimioterapéuticos.

Llevando a cabo una relectura histórica desde el punto de vista antroposófico, se pueden hallar otras causas mucho más profundas y certeras. Cualquier enfermedad no es más que la posibilidad de cambiar algo que debe ser corregido. Así vista, la neumonía posibilita el poder sanar el pulmón, órgano tierra, y con ello mejorar la encarnación del individuo. Dado que el hombre actual se encuentra mucho más en la tierra que hace unos siglos, esta enfermedad ya no es tan necesaria para el desarrollo humano como lo fue en el pasado y por ello ha disminuido su prevalencia.

Solo en las personas de avanzada edad, que ya están en proceso de excarnación puede resultar grave. Estos enfermos ya no están en condiciones de dominar este órgano tierra y por ello  las neumonías pueden ser fatales.

Tratamiento de la neumonía desde el punto de vista antroposófico

El tratamiento no debe ir dirigido a una simple eliminación de las bacterias que aparecen durante el transcurso de la enfermedad,  sino que se debe estimular al organismo a controlar el proceso metabólico desbordado en el tracto respiratorio.

En caso de que la enfermedad se haya instalado de una manera crónica se debe tratar de volver a llevarla a un proceso agudo. Como diría Parménides en el año 450 antes de Cristo “Dadme el poder de producir fiebre y curaré cualquier tipo de enfermedad”. Para ello se puede recurrir a preparados homeopáticos de azufre que incendien el proceso con el fin de poder resolverlo definitivamente.

Medidas externas e higiénico-dietéticas

Por supuesto la primera medida, es que el enfermo se abstenga totalmente del hábito tabáquico o la de evitar que se fume en su presencia.

Son recomendables los baños calientes, a los que se le pueden añadir aceites esenciales que aumentan el calor, especialmente aquellos procedentes de las labiadas, por ejemplo romero, tomillo, salvia o lavanda.

Tal y como ya se comentó en el apartado de la relación del intestino y del pulmón, las deposiciones pueden favorecer una mejoría de la función respiratoria. Si esta evacuación no se da de manera fisiológica se puede recurrir a enemas o lavativas con el fin de desintoxicar el aparato digestivo.

Terapia farmacológica

Volvemos a insistir en que solo se pretende compartir nuestra experiencia de farmacéuticos antroposóficos de más de 20 años. En ningún momento lo que aquí se refleja se ha de tomar como una recomendación médica y siempre debe quedar claro que el empleo de los medicamentos se llevará a cabo, bajo responsabilidad propia y nunca han de sustituir la visita al médico, al cual se deberá acudir en caso de que los síntomas persistan o si se agravan.

Rudolf Steiner diseñó para esta patología los conocidos como Pneumodoron 1 y 2  en la combinación de varias sustancias:

Pneumodoron 1 Nº Comp. 160

Aconitum napellus D2 5%

Bryonia D2 10%

Excipiente c.s.p. 100%

 Pneumodoron 2 Nº Comp. 928

Antimonium tartaricum D2 10%

Phosphorus D4 10%

Excipiente c.s.p. 100%

El acónito,

El Aconitum napellus pertenece a la familia de las ranunculáceas. En primavera viste las faldas de los montes europeos de un bello azul debido a su flor. Ésta posee  cinco sépalos con una marcada simetría, el último de ellos cierra forma de casco como si protegiese su interior. De hecho sólo determinados insectos especializados pueden polinizarla

Aunque a primera vista lo que llame la atención de esta planta sea su flor, donde ella alberga todas sus fuerzas vitales es en la raíz carnosa. Esta es capaz de transferir estas fuerzas hacia un nuevo brote subterráneo que dará origen a un nuevo ejemplar.

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Toda la planta, aunque especialmente la raíz contienen una alta concentración en alcaloides, especialmente en aconitina. Estos son tan tóxicos que una pequeña dosis puede llegar a matar a una persona, siendo el veneno vegetal más potente que existe en Europa. Otras sustancias muy presentes en la planta son los terpenos, pero a diferencia de la gran mayoría de las plantas estos no conducen a la formación de aceites esenciales.

Su marcado proceso de floración, lo invaginado de esta, y la presencia de las sustancias tóxicas con el nitrógeno como ingrediente, dan a esta planta un marcado carácter astral. Sin embargo, este aparente dominio astral queda sometido por unas enormes fuerzas vitales-etéricas radiculares que lo doblegan y lo supeditan al cuerpo etérico.

Es este proceso que se ha descrito de donde proviene su naturaleza terapéutica: el hecho de poder controlar las fuerzas tóxicas astrales que provienen desde la flor por las fuerzas vitales con origen en la raíz.

Si se observa al hombre como planta invertida las fuerzas radiculares que dominan se asemejan a las neurosensoriales que deben tomar la prevalencia que les corresponde en el sistema respiratorio y desplazar así a las inflamatorias representantes de lo metabólico que surge desde la flor.

La Bryonia

 La Bryonia es una cucurbitácea que posee una raíz marcadamente desproporcionada con respecto al resto de la planta. Esta es capaz de almacenar bastante cantidad de agua pudiendo así regular el contenido hídrico de la planta.109px-Bryonia_dioica_005

En la visión antroposófica del hombre como planta invertida, esta asimetría equivaldría a una preponderancia del polo neurosensorial.

Así la Bryonia colabora con el Acónito, anteriormente descrito en desplazar al polo metabólico del sistema respiratorio y recuperar el equilibrio del sistema neurosensorial que debe prevalecer en los pulmones.

Además la capacidad de su raíz para modular la cantidad de agua,  le permite modular las secreciones pulmonares y controlar aquellas que se han desbordado durante el transcurso de una pulmonía. Con esa eliminación del exceso de lo acuoso a nivel respiratorio se le deja de nuevo al aire el espacio que requiere para poder llevar a cabo de manera sana el intercambio gaseoso, propio de la respiración.

De pocas sustancias, a pesar de su poca presencia en la tierra, habló tanto Rudolf Steiner, como del antimonio, que en el Pneumodoron aparece en forma de tartarus stibiatus (tartrato potásico antimónico). La  razón de esta preeminencia en la farmacología antroposófica se encuentra en la capacidad que tiene para estructurar a la persona en su forma sana, vital y etérica. Es capaz de dotar a los órganos de las fuerzas formativas necesarias para oponerse a la tendencia albuminizante que proviene del polo metabólico inferior. Empleado terapéuticamente, convenientemente potenciado, puede controlar la inflamación en los pulmones que aparece durante una neumonía

El Fósforo

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El fósforo es una de las sustancias que han materializado el calor en su interior, por lo que facilita la vehiculización de la organización del Yo que ordena los procesos debordados como los que se producen en las pulmonías y vuelve a restaurar el equilibrio propio del ser humano sano.

En neumonías de repetición que manifiestan un estado de debilidad general se puede recurrir a la fórmula:

Ferrum metallicum D6

Hypericum perforatum D3

Levico D3

Prunus spinosa D3

AA

El hierro

Como ya se describió anteriormente, este metal dirige el proceso respiratorio, y la unión de lo respiratorio con lo sanguíneo, como puede observarse al ocupar este metal el núcleo de la hemoglobina.

Cuando se trata de su forma denominada “metallicum”, que es el que aparece de manera natural en la tierra, se aumenta su poder para favorecer el proceso de encarnación en una persona.

El hipérico

Esta hierba florece la noche de San Juan, solsticio de verano, es decir el día más largo del año en el hemisferio norte. Esta relación con la luz le convierte en una sustancia terapéutica ideal para aquellos que no cuentan con ella,  y que, por tanto, viven sumidas en la oscuridad, como las personas que sufren depresión o las que padecen de labilidad emocional repetida.

Levico

Levico es una localidad del Trentino italiano con un lago cuyas aguas presentan una combinación única de hierro, cobre y arsénico, en concreto, 6 mg de ácido arsenioso por litro de agua. Esta formulación es imposible lograrla por síntesis química. El arsénico que sería venenoso a esa dosis, es detoxificado por la acción del hierro, mientras que los efectos contrapuestos del hierro y el cobre son armonizados a su vez por el arsénico. Así se consigue un medicamento que actúa en varios planos, aportando luz y fuerza para superar las crisis de cualquier tipo, reforzando la relación entre la organización anímica y vital.

 Prunus spinosa

El endrino es una arbusto de la familia de las rosáceas que posee unas enormes fuerzas vitales que, dinamizado convenientemente, es capaz de transmitir a la persona enferma, haciéndole mejorar su estado.

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La Bronquitis

Otra enfermedad que pone de manifiesto la necesidad de reestructurar la relación que mantiene una persona con el mundo exterior es la bronquitis.

En ocasiones, diferenciar la neumonía y la bronquitis puede ser complicado, incluso a  veces se puede encontrar una patología combinada como es la bronconeumonía. A nivel de patología, en la bronquitis, la inflamación, es decir, el desbordamiento del sistema metabólico se circunscribe solo al árbol bronquial.

Esta enfermedad puede aparecer en una forma subaguda, algo bastante habitual en la actualidad. Esto se debe a que la actividad inflamatoria del polo metabólico en el sistema rítmico se encuentra tapada que no equilibrada, por la sobreactividad del polo neurosensorial propia del ritmo de vida contemporáneo. Esta es una de las razones por las que las bronquitis se pueden prolongar en el tiempo convirtiéndose en una enfermedad  crónica.

Tratamiento de la bronquitis

Medidas externas e higiénico-dietéticas

Por supuesto la primera medida, es que el enfermo se abstenga totalmente del hábito tabáquico o la de evitar que se fume en su presencia.

Se pueden aplicar compresas de mostaza y de jengibre que aumentan la perfusión sanguínea y el calor en la zona pulmonar. La primera está indicada, sobre todo en niños y en casos agudos de irrupción súbita, mientras que la del jengibre se puede aplicar a adultos que requieran ser calentados de una manera más prolongada.

El paciente debe quedar tumbado en la cama y mantener la envoltura un tiempo sobre el pecho. Además del beneficio terapéutico que en sí supone esta aplicación, se logra que el paciente quede encamado con lo que interrumpe su actividad diaria, descansando y no continuando en su actividad física ni mental. Esto diferencia este tipo de terapias de algunas medicamentosas como la de tomar antibióticos que no obligan  al enfermo a alterar su ritmo de vida.

Tratamiento farmacológico

En el caso de la bronquitis se pueden emplear los llamados  Pneumodoron 1 y 2 que ya  se han descrito anteriormente.

Pero el medicamento específico para esta patología es el

Bronches / Pyrite Comp. Nº Comp. 575

Bronches D15

Bryonia D8

Eupatorium cannabinum D8

Larynx D15

Muqueuse sinusale D12

Plantago lanceolata D6

Pyrite de fer D15

AA

La incorporación de varios organopreparados, permite dirigir la acción terapéutica hacia los lugares donde se está manifestando esta patología:

El preparado de bronquios hace que el combinado de plantas y de pirita pueda ejercer su actuación en esta parte del pulmón.

Añadir laringe permite a este medicamento ser eficaz en las laringotraqueobronquitis

La mucosa sinusal o membrana de Schneider, dinamizada a la D12  dirige la acción de esta fórmula a combatir sinusitis que pueden ser una complicación de las enfermedades respiratorias

En este texto ya se ha hablado de la capacidad de la Bryonia para restablecer el  predominio del polo neurosensorial en el sistema rítmico y para eliminar el exceso de mucosidades

El Eupatorium es una planta de la familia de las compuestas que activa la función del bazo, por lo que mejora la respuesta inmunitaria celular ayudando a eliminar las posibles infecciones que aparecen y complican las enfermedades respiratorias.

La flor del Plantago lanceolata presenta, como su nombre indica, una estructura longilínea, sin embargo su roseta de hojas parte directamente desde la raíz, es decir que se encuentra pegada al suelo. Son las hojas las que se emplean con fines farmacológicos, dado que unen el elemento líquido y lumínico con las fuerzas radiculares terrestres. Algo similar a lo que ocurre a nivel pulmonar donde se unen lo aéreo, con lo líquido de la sangre y lo terrestre propio del pulmón.

Si se observa a la pirita como un proceso sustanciado se puede entender su poder sanador  como medicamento.

La pirita es una combinación de hierro y azufre, en concreto, sulfuro ferroso, FeS2. El hierro como ya se ha explicado anteriormente rige la respiración y la une con la sangre. El azufre une la sangre con el sistema metabólico, y por tanto, posee un papel en el proceso inflamatorio.

Si uno observa la pirita, a primera vista puede parecer más un metal que un mineral propiamente. Es como si, de alguna manera, las fuerzas del hierro hubiesen logrado imponerse a las del azufre al sustanciarse y hacer que la pirita tome un aspecto metálico.

Llevando a cabo un paralelismo a nivel del organismo humano se puede hallar su valor terapéutico, dado que es esa capacidad de que los procesos respiratorios sean capaces de dominar a los procesos inflamatorios lo que hace útil este medicamento una vez potenciado de una manera farmacéutica adecuada. Así puede ser empleado en enfermedades como traqueítis y bronquitis donde la respiración debe volver a su fisiología y sanar los procesos patológicos.

En el caso de bronquitis de repetición se debe aumentar la capacidad de defensa del organismo, para lo que se puede recurrir al hierro. Además este metal, como ya se ha mencionado, presenta una especial relación con la respiración. En el caso de estos pacientes con bronquitis reiteradas, en muchas ocasiones se encuentran debilitados, por lo que la administración del metal sin preparar puede resultar inconveniente y de difícil asimilación.

Por ello, se recurre al preparado Urtica ferro culta D2 que es el metal vegetabilizado que, según descripción de Rudolf Steiner, permite incorporar el proceso sanador de este metal de manera sencilla y rápida.

La ortiga presenta un marcado carácter foliar, dado que tanto sus raíces como sus pequeñas flores poseen menos presencia que sus hojas que se estructuran de una manera más ordenada que en ninguna otra planta superior.

Además es uno de los vegetales con mayor riqueza en clorofila, pigmento respiratorio vegetal.

Estas dos características apuntan a su capacidad de estructurar el sistema rítmico a nivel respiratorio.

Rudolf Steiner llamó la atención de la relación de la ortiga con el hierro. Tanto es así, que es capaz de regular los niveles de este metal en un suelo, absorbiéndolo en caso de que exista un exceso y  aportándolo en caso de que aparezca carencia de este elemento.

Este papel de equilibrador lo lleva a cabo también con las sustancias nitrogenadas. De hecho, esta planta aparece en zonas con una alta concentración de materia orgánica en descomposición. Pero cuando desaparece la riqueza de nitrógeno en el terreno, la ortiga excreta desde sus raíces este elemento hacia la tierra, actuando como si de un fertilizante natural se tratase.

Así la Urtica, convenientemente potenciada farmacológicamente, en el cuerpo humano es capaz de regular el nitrógeno, representante de la astralidad y el hierro, encarnación de la marcialidad, haciéndolo, además con una especial predilección en la zona respiratoria. Por ello puede apoyar siempre a las personas con dificultades para defenderse de lo exterior y lo emocional, en los pulmones.

En ocasiones las bronquitis pueden tener un carácter espástico, entonces el tratamiento será similar al que se aborda en el siguiente capítulo del asma.

Otra fórmula que contiene pirita en su fórmula es el Anis-Pyrite D3

A la pirita, sistema rítmico, se le une el fruto del anís, Pimpinella anisum que equivale al polo metabólico, y un tostado de sacarosa, Saccharum tostum que semeja lo neurosensorial. De esa manera ofrecen al organismo humano un modelo de una tripartición arquetípica y sana.

El anís, como toda umbelífera, posee una relación especial con el calor y el aire, algo que también es propio de los riñones órganos que regulan la respiración por lo que este fruto puede ser un modelo de funcionamiento sano del este proceso.

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