Como acompañar a un colérico

El temperamento colérico es el más marcado (puedes leer aquí sus características) en cuanto a sus aspectos positivos y negativos, tiene que ver con el gran sol que tiene en su interior capaz de dar calor y de quemar. Un colérico que se haya podido templar y que se haya desarrollado tendrá las cualidades de ser un gran transformador de la humanidad y podrá contribuir en gran medida a la evolución de esta.

Riesgos del temperamento colérico

El peligro de un temperamento aparece cuando se polariza en exceso y la persona no es capaz de metamorfosearlo pudiendo caer en una unilateralidad que provoque un desequilibrio.

Peligros a nivel psicológico

Son personas con una fuerte voluntad que le puede llevar a imponer sus ideas al precio que sea. Eso les puede hacer mostrarse agresivos y destructivos, incluso en ocasiones consigo mismos por su baja tolerancia a la frustración.

Tienen una cierta impaciencia, queriendo que en el próximo instante se logre aquello que se habían propuesto. Parecen tener prisa y son muy celosos de sus tiempos.

Peligros a nivel físico

La relación de los coléricos con el calor les hace especialmente proclives a sufrir de procesos febriles.

Los coléricos adultos pueden desarrollar enfermedades del sistema cardiovascular, como hipertensión, ictus, infartos, etc

Fortalezas de un colérico

Capacidad para liderar

Son personas que “donde ponen el ojo, ponen la bala”, transforman en acción todo aquello que se proponen.

Poseen la capacidad de dirigir grupos y colectivos hacia un fin determinado.

Pueden llegar a ser los héroes que en un momento en el que el resto no saben cómo actuar él si tenga la idea de qué hacer y el arrojo para llevarlo a cabo.

Cómo acompañar a un niño colérico

Toda acción que ayude a cualquiera de los temperamentos a equilibrarse en su polaridad puede ser entendida como salutogénica.

En el caso de un niño colérico una educación inadecuada tendrá unas consecuencias muy marcadas en su vida adulta, por ello es más necesario que nunca un buen acompañamiento Debe tratar de despertarles el respeto y la consideración hacia los demás, para evitar que se conviertan en déspotas y tiránicos. Si se destacan sus valores idealistas serán capaces de llevar los más arriesgados proyectos altruistas adelante.

Es en la infancia, en concreto en el segundo septenio (7 a 14 años) cuando se expresan los temperamentos que llevamos. También es en ese momento en el que se puede actuar para permitirle al temperamento no quedarse encerrado, sino en ser metarmofosearse por la Quintaesencia aristotélica.

Educación

Convertirse en una autoridad amada para ellos

Son niños que requieren que quien les muestra una teoría la domine a la perfección. También demandan que aquel que le indique que haga algo, lo haya hecho previamente. Ellos solo escucharán a los que consideren competentes en la materia o coherentes con aquello que dicen. El educador que quiere ayudarles en su desarrollo deberá convertirse en una autoridad amada para ellos.

ponerles retos

Son niños a los que las dificultades les estimulan, pareciendo, a veces, que hasta las buscaran para ponerse a prueba. Los educadores pueden deben tratar de ponerles retos, pero que estos conduzcan hacia el beneficio común de todos.

Estos niños, como todos, pero estos, especialmente requieren del contacto con la naturaleza. Responden muy bien a pequeños retos ya sea, subir esa montaña, trepar a ese árbol o recoger la basura y los desperdicios abandonados en este bosque.

Además y, al necesitar mucho el ejercicio, se les debe motivar a practicarlo mediante retos, ya sea lanzar aquello más lejos, o correr esta distancia en menos tiempo.

Despertarles el respeto

Son niños que desconocen dónde acaba “su territorio” y pueden creerse con el derecho de que todo está bajo su dominio. Conviene que aprendan los límites y dónde comienza lo ajeno, que posee tanto valor como su propio mundo.

Los educadores, padres o maestros deben prestar atención a que un niño colérico trate a sus hermanos o compañeros como semejantes, no ejerciendo dominio sobre ellos. Ellos deben llegar a aprender que el verdadero liderazgo se ejerce cuando se posibilita que todas las personas den a la colectividad su mejor virtud, no desde el competir, sino desde la cooperación.

Cuando a un colérico se le ocurre una idea, tiene tendencia a encargarse de todo y, a veces no es capaz de asumir que otras personas pueden requerir más tiempo para llegar a esa decisión. La frase a leerle será aquella que dice que “si quieres ir rápido ve solo, pero si quieres llegar lejos ve acompañado”

En este sentido también es conveniente mostrar a los niños más coléricos los éxitos de los demás para favorecer que puedan aprender que existen otras posibilidades más allá de las que ellos habían contemplado hasta ahora.

Una de las posibilidades para llevar esto a cabo es invitarle a que lean biografías de héroes.

Favorecer expresarse tranquilamente hacia los demás

El colérico se siente a gusto en el pensar y, sobre todo, en el actuar. Los sentimientos tratan de ponerlos a su servicio. No se mueven bien en el mundo emocional y cuando tratan de compartir una emoción lo hacen con agresividad y de manera vehemente.

Apenas han tomado una decisión se ponen manos a la obra para llevarlo a cabo sin detenerse, por un momento, en compartirla y, menos, en contrastarla con los demás.

Recomendaciones

ALIMENTACIÓN

Dada su capacidad y acción calórica requiere que su alimentación esté compuesta principalmente de crudos, escasa en alimentos densos y pesados de digestión como son las frituras.

OTRAS PAUTAS

Por su individualismo el instrumento que toquen ha de ser para ser el solista de la orquesta. Dada su voluntad y su capacidad para afrontar riesgos, muchos de los grandes intérpretes de la música han contado con este temperamento como ayuda.

Los coléricos que mantengan este tipo de temperamento marcado en la vida adulta deben prestar atención a las enfermedades cardiovasculares, por lo que deben hacerse chequeos periódicos de su corazón y análisis de colesterol y de triglicéridos en sangre.

Profesiones ideales para un colérico

Pueden ser grandes emprendedores y ejecutivos. Aterrizan y convierten los proyectos en realidades.

Sus dotes de liderazgo les hacen que busquen dirigir cualquier actividad que asuman, ya sea como regentes de una orquesta, de un colegio o como oficiales en el ejército.

Por su capacidad para el heroísmo pueden ejercer profesiones donde se requiera decisión y arrojo, ya sea como bomberos o como médicos de emergencia.

Su afán por las aventuras le convierte en exploradores, guías de montaña, pilotos de aviones, etc. Pueden llegar a ser grandes deportistas por su capacidad para superar retos.



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