Farmacia antroposófica

Antroposofia, Medicina antroposófica, Medicamentos antroposóficos

La potenciación en la medicina antroposófica

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En este blog hemos insistido en que los medicamentos matariales con valor terapéutico son procesos sustanciados, cuyas fuerzas sanadoras pueden ser despertadas mediante los procesos farmacéuticos adecuados.

Ya se ha presentado en este blog uno de los principales procesos farmacéuticos, relacionados con el calor.

Otro de los procesos propios de la elaboración de medicamentos antroposóficos es la potenciación.

Materia y energía

La relación entre sustancia y energía se puso de manifiesto en la fórmula de Einstein E = mc^2 \,\!. Esta fórmula significa que la energía es igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado.

Una vez que se llegó a esta fórmula deduciéndola, costó varios años encontrarle una aplicación concreta, hallándose ésta en la energía nuclear. La ingente cantidad de energía obtenida en la fisión de los núcleos de los elementos radioactivos, como el uranio, corresponde con la masa que se desprende. Así la pérdida de tres neutrones por átomo, libera un enorme calor.

Esta interconversión de materia en energía se encuentra también en el trasfondo de la dinamización antroposófica. Mediante el movimiento, además de la dilución y la  trituración, a la sustancia medicinal se le incorporan las fuerzas curativas.

Proceso de potenciación

En el proceso de potenciación se parte de la tintura madre o de un extracto de la sustancia con propiedades terapéuticas y se mezcla con 9 partes de excipiente, lactosa en formas sólidas, trituración, gránulos o comprimidos y con una solución hidroalcoholica en el caso de gotas o de ampollas, se detallará más adelante.

Se mezcla y se obtiene una primera decimal, es decir una D1. De esa D1 se toma una parte y se vuelve  a mezclar con nueve partes de excipiente para lograr una decimal 2, D2 y análogamente para obtener las D3, D4, etc.

La farmacología antroposófica no está basada en lo material

Hoy en día toda la farmacología se basa en la ley de masas, siendo solo válido lo sustancial para poder tener efecto terapéutico.

En la homeopatía y en los medicamentos antroposóficos potenciados a partir de la D6, es difícil encontrar la materia que empezó a diluirse. A partir de la D10 ó D 20, dependiendo del tamaño de la molécula es seguro que no se encontrará la sustancia de la que se partía.

Por lo tanto, el efecto de las potencias altas ya no depende de la sustancia de partida, sino de lo que haya podido aportar el proceso de potenciación.

Las personas contrarias a la homeopatía la ridiculizan diciendo que se vende agua o azúcar a precio de medicamento, toda vez que en muchas ocasiones no se encuentra ya sustancia terapeútica.

Reacciones que no dependen de la cantidad

Existen multitud de ejemplos en la naturaleza donde la concentración no es la que guía la reacción.

Los catalizadores y, en el cuerpo humano, las enzimas y coenzimas, aparecen en dosis mínimas, siendo, sin embargo, fundamentales para desencadenar grandes reacciones.

Lo que más sorprende es que, tras la reacción, esta dosis mínima permanece inalterada, es decir, no se ha consumido en la reacción que ha catalizado.

¿Qué pasa durante la potenciación?

Mediante la potenciación la sustancia va adquiriendo una serie de características:

Dinamización

La sustancia va pasando de las características sustanciales a las llamadas propiedades organolépticas, sabor, olor, color, etc., a liberar las fuerzas formadoras, en lo que se ha llamado dinamización.

Eterización

Además de ello, la sustancia va pasando de estar regida por las fuerzas físicas de la gravedad,  a estar regida por las fuerzas de la levedad, fuerzas más etéricas y vitales.

Potenciación en sí

En ese punto, la sustancia ya no ejerce su acción dependiendo de lo material, de la ley de acción de las masas, en lo que se llamaría su quimismo, sino que gana en potencialidad, en lo que es la potenciación en sí.

Todo estos procesos son paulatinos ycada sustancia cuenta con un rango ideal de acción en función de su D y de su órgano diana, es decir en el lugar donde tenga que ejercer el efecto.

Sustancia de la que se parte

La sustancia de la que se parte, normalmente es de extractos de planta fresca, extractos que todavía conservan, de alguna manera, los elementos vitales y las savias y fluidos. El resto son partes estructurales, insolubles que carecen de vitalidad.

Dilución

La disolución en sí

La planta o el animal que se va a emplear como sustancia de partida se trocea y desmenuza y, o bien se macera, o bien se emplean los métodos de calor descritos en el artículo anterior.

Tras los procesos de movimiento y de quietud, el macerado se filtra para quedarse con el líquido, la denominada tintura madre y retirar lo insoluble.

Se hace una disolución en una mezcla hidroalcohólica. La proporción de alcohol varía desde el mínimo un 15% hasta las mayores proporciones, en el caso de resinas o de aceites.

De alguna manera, disolver una sustancia es elevarla en sus propiedades vitales, haciéndola pasar desde la rigidez y pesadez, hacia el movimiento y la levedad.

En los procesos de agitación de la solución se observan diferentes velocidades. También en un río se puede observar cómo en las orillas el agua avanza con mayor lentitud que en el centro del cauce. Esto se busca para formar turbulencias, pues es en ese remolino donde la solución entra en el Caos sensible y presenta una mayor capacidad para adoptar los impulsos sanadores.

Trituración

La potenciación de sustancias sólidas insolubles se realiza en medio sólido.

Las sustancias sólidas han de ser primero finamente pulverizadas o precipitadas. Por decirlo de alguna manera, su forma externa ha de ser vencida. Se mezcla con  lactosa que actúa de excipiente, como ya se explicó arriba. A continuación, en un mortero de porcelana se mezclan homogéneamente durante una hora para obtener la D1, D2, etc. en la manera en que ya se presentó.

Forma farmacéutica terminada

Una vea obtenidas las soluciones o las trituraciones, se deben preparar para que puedan ser administradas al paciente.

Las trituraciones se pueden envasar directamente, se pueden comprimir y también se pueden impregnar en los glóbulos o gránulos (forma farmacéutica más popular en las especialidades homeopáticas).

Las soluciones se pueden también embotellar directamente, esterilizar para producir ampollas inyectables o colirios, o desecarse para obtener un polvo que puede ser impregnado en glóbulos o gránulos.

 La elección de la potencia decimal

En principio y como norma general:

Potencias bajas (Tintura madre, D1 a D5)

Los medicamentos con potencias bajas o con extracciones, todavía pueden ser considerados sustanciales.

Al penetrar en el cuerpo humano, éste los mateboliza, poniendo en marcha el aparato digestivo.

Por este motivo, los medicamentos con este grado de dilución se dirigen al sistema metabólico-motor, donde llevaran a cabo su acción terapéutica.

Potencias medias (D6 a D10)

El espacio medio en el organismo humano equivale al sistema cardiorrespiratorio, lugar de acción de los medicamentos con este tipo de dilución.

Potencias altas (superiores a D11)

La potencias altas se dirigen al sistema neurosensorial, donde la parte de metabolización juega un papel mucho menor.

Sentido de la potenciación

Con la potenciación podemos convertir un veneno (Arsenicum album) o una sustancia inerte (Sílice), en un sustancia con actividad terapéutica.

El cuerpo no puede digerir determinadas sustancias y, por lo tanto, le resultan tóxicas, incluso venenosas, siendo la dilución una de las maneras que existe para convertir esa sustancia en curativa.

Un claro ejemplo es el de la belladonna, que ingerida de la planta produce alucinaciones, mientras que diluida convenientemente se convierte en un pilar básico de la terapéutica antroposófica.

En ella se pone en marcha un movimiento rítmico, girar con una mano de mortero, en el caso de polvos, o mover en forma de ochos en el aire una botella en el espacio, en el caso de las formas líquidas.

De esa manera, al futuro medicamento se le aplican las fuerzas rítmicas vitales. Tal y como le dijo Rudolf Steiner al entonces joven químico Rudolf Hauschka: “Estudie el ritmo, el ritmo lleva la vida”.

La potenciación es la manera de liberar de la materia las fuerzas de levedad y de vitalidad que contiene, con lo que se le abre a nuevas dimensiones, muchas de las cuales son desconocidas en el estado de la ciencia actual.

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