Farmacia antroposófica

Antroposofia, Medicina antroposófica, Medicamentos antroposóficos

Tratamiento no farmacológico de la fiebre desde el punto de vista antroposófico

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Este artículo se añade a los siguientes:

En el primero, además se aporta la visión antroposófica del catarro, a partir de la cual toma su sentido el tratamiento.

Volvemos a insistir en que solo se pretende compartir nuestra experiencia de farmacéuticos antroposóficos de más de 20 años. En ningún momento lo que aquí se refleja se ha de tomar como una recomendación médica y siempre debe quedar claro que el empleo de los medicamentos se llevará a cabo, bajo responsabilidad propia y nunca han de sustituir la visita al médico, al cual se deberá acudir en caso de que los síntomas persistan o si se agravan.

Las indicaciones y posología indicada en este artículo están extraídos de los propios laboratorios, ya sea de su Vademécum o, en el caso de Weleda España de su prontuario.

La Fiebre

Ante un enfriamiento uno de los primeros síntomas a tener en cuenta es la fiebre.

¿Qué es la fiebre?

La fiebre es una elevación de la temperatura corporal. Hasta 37,5ºC se puede considerar la temperatura como normal. Todavía por debajo de 38ºC se puede considerar febrícula, por lo que, realmente es, a partir de esa cifra lo que se considera una fiebre ya instaurada, siendo los 40ºC el valor de alarma que nos hará consultar al médico.

En lo primero que hay que insistir es que la fiebre no es una enfermedad, sino que es una sana reacción del organismo humano para curarse. Tal es su capacidad curativa, que ya el clásico aforismo griego decía “Dame el poder para generar fiebre y curaré cualquier enfermedad”.  Se ha comprobado que por cada grado que aumenta la temperatura corporal, el sistema enzimático, es capaz de duplicar la velocidad catalítica de reacción. Así todos los procesos se aceleran, con lo que se explica aquel dicho de las abuelas de que “cogió unas fiebres para crecer”.

Pero, además, a esa temperatura se les hace imposible el desarrollo a virus y bacterias, por lo que también es el arma más eficaz para luchar contra las infecciones. Además con el aumento térmico también se logra un incremento del metabolismo corporal, lo que facilita el catabolismo de las toxinas producidas por las bacterias o virus que han generado la enfermedad.

Estos son los argumentos  que se oponen a la tendencia imperante en la actualidad que busca eliminar mediante antipiréticos la fiebre a toda costa, como si fuese la elevación de la temperatura lo que hay que eliminar y no, la enfermedad que la produce.

Hay que decir que el fenómeno de la fiebre aparece más ligado a la infancia, aunque también los adultos pueden pasar un proceso febril

Todos conocemos las sensaciones de la fiebre como cursa con pérdida de apetito, debilidad y un cansancio tal que lleva a aquel que la padece a la necesidad de acostarse. Es como si la persona perdiese la capacidad para mantenerse de pie y todo le llevase a dirigir todas su energías a restaurar el equilibrio perdido por la enfermedad.

La fiebre desde el punto de vista antroposófico

El calor corporal se genera en nuestros órganos y es distribuido por todo el cuerpo; llega hasta nuestra piel donde tras ponerse en contacto con el mundo que nos rodea se disipa.

El ser humano no dispone de piel o pelo corporal, por lo que debe mantener su temperatura mediante la circulación sanguínea, el sudor y por supuesto, mediante su inteligencia en la medida que toma la decisión de elegir el vestido, que va a llevar en función del lugar en el que se encuentre y de las condiciones climáticas.

Desde el punto de vista antroposófico la fiebre es un incremento de la actividad del Yo (cuerpo calórico) que primero actúa  en el sistema metabólico donde rige la actividad destructora del ser humano y  posteriormente migra al sistema neurosensorial donde prima la actividad formadora. Este aumento de calor responde a la actividad del Yo que entra en acción para restaurar su dominio frente a los procesos anímico corporales que se encuentran desbordados.

¿Cuándo se debe consultar al médico por padecer fiebre?

Si se superan los 40ºC

En caso de superar la mencionada temperatura se debe acudir inmediatamente al médico.

Cuando se acompañe de otros síntomas

  • Tiritona mantenida.
  • Dolor de oídos y/o de garganta.
  • Diarrea o vómitos.
  • Erupción cutánea.
  • Rigidez de nuca (acudir inmediatamente a urgencias).
  • Si se superan los tres días con fiebre superior a los 39ºC.
  • Si con las medidas que se describen a continuación no se logra bajar la fiebre.
  • En niños menores de un año.
  • En niños que rechazan beber, por el riesgo de deshidratación que esto conlleva.
  • Se acompaña de síntomas de confusión.
  • En antecedentes de convulsiones.
  • Cuando se haya venido de países con enfermedades endémicas.
  • Siempre que se esté intranquilo.

Convulsiones febriles

Alrededor de un 4% de los niños menores de cinco años pueden convulsionar cuando la fiebre les sube bruscamente. Este hecho puede cursar con pérdida de consciencia, espasmos musculares, alteraciones respiratorias que pueden llevar al niño a la palidez azulada.

Suele ser un proceso autolimitado de corta duración, no suele superar los cinco minutos, aunque puede generar alarma pudiendo llevar a los padres a la sensación de que el niño se encuentra en riesgo vital. Se debe guardar la máxima calma posible y avisar a urgencias. En caso de que haya existido un episodio, en los siguientes episodios de fiebre siempre se debe consultar al medico.

Cuidados no farmacológicos de la fiebre

Vestirse y taparse

Se debe adaptar la cantidad de ropa a poner a la temperatura ambiental, por lo tanto se debe estar tapado pero evitando el exceso de abrigo para no favorecer la acumulación de calor.

Ventilar la habitación donde se encuentra el enfermo, pero evitando corrientes.

No olvidarse de la cabeza  poniendo en gorro, en caso de riesgo de frío en la cabeza y tapar el cuello siempre

Debe asegurarse es el calor en las extremidades.

Alimentación durante la fiebre

No se debe forzar la ingesta de alimentos a una persona con fiebre, dado que el sistema metabólico está “ocupado en otros menesteres”, pero si se les debe ofrecer líquido como, por ejemplo, zumos de manera continuada.

Los alimentos que se sugieren es fruta, compotas, patatas y, en cambio se deben evitar las carnes y los embutidos.

También se debe favorecer una regularidad en las deposiciones.

Otros cuidados

Evitar el uso de pantallas e incluso no se debe leer, aunque resulta muy positivo que se le lea o que se le cuenten cuentos al niño.

En el caso de niños enfermos es importante la compañía de un adulto de referencia que le aporte seguridad y confianza.

Si el enfermo lo permite es muy sanador cantar o tararear melodías con él.

Mantener una adecuada higiene bucal, no olvidar lavarse los dientes y enjuagarse.

También se debe vigilar la hidratación de los labios, que sufren las consecuencias de una elevada deshidratación por alta temperatura.

Aunque este botiquín no tiene en cuenta los medicamentos convencionales, queremos destacar que en este tipo de procesos puede aparecer una complicación vírica que no se debe combatir con antibióticos, dado que podrían agravar la patología. Este grupo terapéutico debe quedar relegado para cuando un médico lo prescriba por el riesgo real de una complicación bacteriana.

Aplicaciones y otros cuidados externos

Este texto está basado en en el libro “Anthroposophische Arzneitherapie für Ärtzte und Apotheker” de la Dra Michaela Glöckler.

Es una forma sencilla y eficaz de abordar la fiebre.

Pediluvios de temperatura creciente

Este sencillo método resulta muy efectivo, siendo una de las mejores formas de mediante un remedio casero elevar la capacidad inmunitaria del cuerpo. Deben abstenerse aquellas personas que tengan problemas de retorno venoso, o aquellas que tengan heridas en esa zona. Es importante que la parte corporal superior de la persona quede bien abrigado.

Sentado cómodamente frente un barreño o bidé en el que quepan los dos pies se introducen estos en un agua a una temperatura de 33ºC que cubra hasta el comienzo de la pantorrilla. Mediante una jarra se va incorporando agua caliente, cuidando de no quemarse, especialmente en caso de niños, dejando que la temperatura aumente hasta un máximo de 40-41ºC. Para controlar la temperatura es útil ayudarse de un termómetro.

El proceso puede durar unos 15 a 20 minutos, posteriormente secar bien y cubrir con unos calcetines calientes y favorecer el descanso y sueño.

Pomada de cobre en los pies

El cobre es un elemento dinamizador del calor. Capaz de atravesar la piel cuando se aplica en forma de pomada, produce una vasodilatación inmediata que mejora la perfusión sanguínea desde los pies donde se aplicado hasta las mucosas de la nariz.

Aplicación de un aceite esencial de lavanda por el pecho

El aceite esencial de lavanda es antiespamódico, por lo tanto, capaz de eliminar las tensiones y relajar, algo necesario en el convulso organismo del que padece fiebre.

Para ello se pueden emplear tres gotas de este aceite esencial puro en un aceite vegetal vehiculizante, preferiblemente el de caléndula ecológico. Con esta mezcla friccionar suavemente el pecho.

Posteriormente dejar conciliar el sueño al enfermo que actuará de manera restauradora.

Compresas en las pantorrillas

En fiebres superiores a 39,5ºC y, una vez asegurado que ha finalizado el ascenso de esta se puede recurrir a las compresas en las pantorrillas.

Los pies han de mantenerse calientes, para lo que puede ser de utilidad el empleo de una bolsa de agua caliente.

Se sumerge un paño de algodón o lino de un tamaño que permita cubrir las pantorrillas desde los pies hasta las rodillas, en agua ligeramente por debajo de la temperatura corporal de la fiebre. Se escurre el paño, y se le pone al enfermo dándoles dos vueltas a su pierna, posteriormente se sujeta con unos calcetines de lana o, en su defecto con una manta.

Se deja puesto unos diez minutos y se retira antes de que se haya secado el paño o antes de que se hay calentado. El proceso se repite tres veces. ES muy importante lavar bien los paños que se han empleado.

Se puede evaluar la eficacia de este método tomando la temperatura antes y media hora después de la envoltura. Con cierta frecuencia el paciente se duerme aliviado, y  no conviene despertarlo para tomarle la temperatura.

Esta manera de bajar la fiebre es  efectiva, y cuidadosa con el enfermo, ya que no hace descender la temperatura más allá de un grado, lo que permite mantener el proceso curativo, al mismo tiempo que resulta un alivio.

Conclusión

Aunque la tendencia actual es combatir la fiebre a toda costa, desde las filosofía antroposófica se recomienda acompañar esta reacción curativa del organismo humano y mantener la calma acompañando al enfermo que está llevando un proceso que le hará sanar en mucha mayor profundidad. No es tan importante la toma continuada de la temperatura, como la observación y acompañamiento del estado general del paciente para vigilar el correcto desarrollo del proceso sanador.

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