Cuidado y autocuidado: Concepto del alma

Cuidado y autocuidado: Concepto del alma

A continuación se transcribe la charla que se dio en el marco del curso de Cuidado y Autocuidado en Galapagar, Madrid en el Grupo Iris.

Se tratará de acompañar este texto de las experiencias que se llevaron a cabo, en la mencionada ponencia, dado que según el propio Steiner El hombre deber ser capaz de vivenciar una idea ya que si no cae en su esclavitud (Filosofía de la libertad, GA, 4 ). Por ello, se van a mostrar los diferentes dibujos que se fueron haciendo y tratar de esbozar las experiencias que se tuvieron en el taller-ponencia.

 

Comenzamos por un folio en blanco, que puede representar la unidad, el todo y, también aquel que quiera puede imaginarse su persona de manara completa.

Ante la imagen de este folio en blanco dejamos que se sienta durante un minuto esta totalidad en un estado de calma y de contemplación.

A continuación en este mismo folio en blanco y hacia el centro del mismo trazamos una línea ancha con unas ceras:

Mantenemos ese mismo estado meditativo y tratamos de observar aquello que se produce en nuestro cuerpo cuando sentimos que esa unidad se ha dividido.

Tras esa observación interna. Volvemos a nuestra mente y observamos de una manera fenomenológica que se ha hecho.

Se ha trazado una línea, más o menos recta hacia el centro…

¿En cuántas partes ha quedado dividido ahora en nuestro folio?

¿En dos?

¿En tres?

El gran hallazgo de Rudolf Steiner fue el responder a esta sencilla pregunta. El folio ha quedado dividido ahora en tres partes y es que, siempre que algo se divide en dos, aparece de manera automática y, a la vez, casi mágica, una tercera parte que es la que une, la frontera. Es el hueco entre las notas musicales, el espacio entre las palabras

Este paso del pensamiento binario a lo triformado aporta un gran valor como se va a desarrollar a lo largo de toda la ponencia.

Continuando con este sencillo esquema de la visión del ser humano, se puede decir que el hombre es el único ser que se encuentra entre dos mundos, entre dos realidades. Así se halla entre el mundo espiritual que le da la forma desde el punto de vista aristotélico y la materia que conforma su cuerpo.

Esto se puede contemplar desde la propia forma del hombre que es el único ser sobre la faz de la tierra, que disponiendo de movimiento se mantiene erguido. Con los pies en la tierra y su cabeza en el mundo espiritual.

 

El hombre se sitúa entre los dos espacios el del espíritu que le dota de forma y el de la materia que constituye su cuerpo

Se puede ver así una polaridad entre la parte espiritual y la parte corporal, pero esa dualidad es integrada y puesta en comunicación mediante el alma.

El hombre único ser con Cuerpo, Alma y espíritu

Al alma ya se le ha dedicado en otro momento de este blog un artículo.

En el mencionado artículo ya se hablaba de la historia del concepto alma y de la confusión que se ha tenido a la hora de mezclar los conceptos de alma y espíritu. Desde el siglo IX a lo que, desde nuestro punto de vista consideramos espíritu, se la llamó alma. Con esta confusión el concepto de alma se anuló y ello llevó unas consecuencias anímicas que han hecho al hombre occidental “renquear anímicamente”. Hoy muchos psicólogos agradecen este dislate porque les llena sus consultas de personas analfabetas emocionalmente y les permite sostener sus consultas llenas.

El alma es ese mundo interno que pone en contacto la parte espiritual con la corporal en el ser humano:

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El alma es de colores

Ahí donde aparece el encuentro aparece el color:

Esto lo podemos ver en los ciclos de la naturaleza como son los “espacios del medio” los más dotados cromáticamente, tanto en el ritmo de los días, como en el ciclo anual

Entre el día y la noche, la noche y el día se pueden ver en el cielo del amanecer y del anochecer muchas más gamas de colores que a otras horas.

Y, si pensamos en el ciclo anual, son las dos “estaciones del medio”, otoño y primavera las que tiñen los campos y bosques con una paleta mucho más amplia que el verano o el invierno.

Experiencia con el prisma

El primero en poder reproducir de manera experimental este hecho fue Goethe, cuando elaboró su Teoría de los colores.

Si se observa mediante un prisma una superficie en la que se encuentran un área blanca y una negra, en el punto de unión aparecerán los colores tal y como se muestra en las imágenes inferiores.

Observación con un prisma

 

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